Golpeado, pero no noqueado boxeo cubano aún tiene vida

by
Carlos Banteaux Suárez, de Cuba, al momento de ser ayudado por personal de su esquina luego de vencer Hanati Silamu, de China, en una pelea correspondiente a los 69 kilogramos.

Carlos Banteaux Suárez, de Cuba, al momento de ser ayudado por personal de su esquina luego de vencer Hanati Silamu, de China, en una pelea correspondiente a los 69 kilogramos.

Pekín/DPA.- La cantidad y el color de las medallas son aún inciertos, pero el boxeo cubano ya tiene claro que se irá con una sonrisa de los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que logró salir adelante con un grupo de jóvenes que cubrieron el hueco de los cuatro desertores que en 2007 desataron la ira del mismísimo Fidel Castro.

“Este es un equipo muy joven, y, pese a eso, no vino a competir, vino a buscar resultados”, aseguró Pedro Roque, entrenador de la selección cubana de boxeo.

No mentía Roque, que colocó a ocho de sus diez púgiles en las semifinales de los Juegos y a cuatro en las finales: Andris Laffita Hernández en el peso mosca, Emilio Corrrea Bayeaux en los medio, Yankiel León Alarcón en los gallo y Carlos Banteaux Suárez en los welter.

Casi igual que en Atenas 2004, cuando ocho de los 11 cubanos participantes llegaron a semifinales. Aunque ahí se acaban las comparaciones, porque aquella vez se ganaron cinco oros, dos platas y un bronce, una consecha ya imposible en Pekín.  ®Qué le falta a Cubaé Lo mejor que tenía. Yan Barthelemy, campeón olímpico minimosca, se fugó a Alemania y es ahora profesional en Hamburgo.

Lo mismo hicieron Yuriorkis Gamboa -peso mosca- y Odlanier Solís, súperpesado. Junto con Barthelemy huyeron del equipo cubano durante un certamen en Venezuela a fines de 2006 y terminaron instalados en Hamburgo, contratados por la promotora Arena Box Promotion del turco-alemán Ahmet ôner.

Meses más tarde, durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, el gran orgullo del boxeo cubano, Guillermo Rigondeaux, protagonizó junto a su colega Erislandy Lara una rocambolesca fuga que terminó mal. Ambos terminaron regresando a La Habana en condiciones hasta hoy poco claras. Rigondeaux está ahora en Cuba convertido en paria del deporte, mientras que Lara logró escapar a esa condición en junio, al fugarse de la isla vía México. Ya vive en Hamburgo como profesional de Arena Box Promotion.

Por eso el ambiente en el equipo cubano de boxeo nunca es calmo.   “Este es un equipo históricamente asediado”, dijo a dpa un allegado a los boxeadores. “Un equipo que renunció a participar en el Mundial de Chicago en 2007”.  Así es, Cuba no fue a aquel Mundial porque temía que la imparable sangría de deserciones continuara en tierras del “enemigo”.

En el muy asiático ambiente del “Gimnasio de los Trabajadores” de Pekín los cubanos hacen notar el orgullo que les generan sus boxeadores. La mayor isla del Caribe es una potencia tradicional del boxeo aficionado, en el que un nombre como Teófilo Stevenson sigue siendo referencia.


A %d blogueros les gusta esto: